Mamá, estos últimos meses sentimos que culminaste un proceso de vida que, con tu veterana búsqueda, fuiste abonando con los años:

Te he sentido amar con plenitud, aún cuando tu voz se silenció tus ojos se desbordaban de inocencia y mimo

Tu serenidad se ha convertido en bálsamo para los que te acompañamos.

Te mostraste honesta con tu sentir

Te has abierto a la vida sin esconderle nada.

Aceptaste con coraje el devenir de la vida

Tu mano protectora me acarició el corazón cuando el dolor me superaba.

Arriesgaste a poner tus límites allí donde antes te habías negado tu espacio

Sacaste fuerzas más allá de tu cuerpo para poder acompañarme.

Has mirado la dificultad con humor

Tu risa seguirá envolviéndonos siempre para darnos calor.

Me acogiste en tu regazo por el puro placer de cuidar... sin más

Pudiste cerrar relaciones que se habían quedado inconclusas

Sacaste tu fuerza de chamana para que tu intuición te guiara

Y te reconociste en la mujer salvaje que llevas dentro.

Valoraste y mimaste tu carencia y debilidad

Aflojaste el control y el hacer y te regalaste el descanso

Empatizaste con la dificultad y la vulnerabilidad del otro

Comenzaste a dejarte las canas para ser ya abuela

Has derretido lo más superfluo para dejar aparecer tu belleza con más fuerza

Confiaste...aun cuando el dolor fue más intenso pudiste decirme "la vida es maravillosa"

Has comenzado el tránsito hacia tu nuevo viaje con la madurez que te ha dado la experiencia
y seguirás tu camino de alma vieja

...Y con todo eso a mí me has ayudado a abrir el corazón y aflojar mis defensas para recibirte y poder mostrarme y pedirte como hija

Hoy te amo más que nunca mamá y me alegra profundamente haber sido parte de ti...

Isabel y Marta (22/09/2010)